VAN Negativo no es sinónimo de rechazo: El rol de los Proyectos Sociales
Durante el transcurso de estos años en las distintas materias, nos grabamos a fuego la regla de oro: "Si el VAN es menor a cero, la alternativa se rechaza". Como sabemos, el Valor Actual Neto (VAN) es el indicador que nos permite determinar si un proyecto genera riqueza por encima de la tasa de retorno exigida. Para el sector privado, un VAN positivo es condición necesaria para invertir, ya que su objetivo primordial es la rentabilidad financiera y el aumento del valor para el accionista.
Sin embargo, en el mundo de la gestión pública y los proyectos estatales, esta lógica financiera tradicional no siempre es la que manda. Aquí, el éxito no se mide solo en pesos recuperados, sino en el impacto en la comunidad.
1. Más allá del lucro: La Evaluación Social Como vimos en esta materia, un proyecto es una "solución inteligente" a un problema o necesidad humana. Cuando el Estado interviene, el objetivo no es acumular capital, sino maximizar el bienestar general. Aquí es donde entra la Evaluación Social.
Un proyecto puede tener un flujo de caja deficitario (VAN Privado < 0), pero ser extremadamente rentable si consideramos las externalidades. Por ejemplo, una nueva red de cloacas no genera "ganancias" directas por tarifas, pero el ahorro que produce en el sistema de salud pública (menos enfermedades infecciosas) justifica su ejecución. El beneficio para la comunidad supera los costos sociales, y eso es lo que realmente importa: el proyecto se justifica porque el valor que genera para la sociedad es mayor a los recursos que consume.
2. El Criterio de Costo-Eficiencia (Mínimo Costo) ¿Qué pasa cuando el beneficio social es indispensable pero difícil de medir en dinero? En estos casos, dejamos de buscar un VAN positivo y pasamos al análisis de Costo-Eficiencia.
Si la necesidad debe cubrirse sí o sí (salud, seguridad, defensa), el proyecto elegido será aquel que presente el VAC (Valor Actual de los Costos) más bajo. Dado que los recursos son siempre escasos, la decisión se basa en optimizar cada peso invertido para cumplir con un estándar de servicio definido. Aquí la eficiencia no se mide por cuánto dinero vuelve al Estado, sino por haber resuelto el problema de la comunidad al menor costo posible para el contribuyente.
Fuentes:
Lic./Esp. Verónica Diana Pepe. Unidad N°1, Diseño, Gestión y Evaluación de Proyectos.
Lic./Esp. Verónica Diana Pepe. Unidad N°3, Diseño, Gestión y Evaluación de Proyectos.

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