Embarcarse en el mundo de la venta de impresión 3D es mucho mas que comprar una impresora. Es lidiar con las incertidumbres técnicas y comerciales, dónde se aprende mucho de los errores y debemos saber gestionarlos con una visión sistémica. Hoy en día, muchos se animan a iniciar un emprendimiento, pero no todos logran obtener buenos resultados. Vamos a analizar aquellos puntos donde se debe prestar atención para lograr una asignación eficiente de recursos y mantenerse estables a largo plazo mediante un estudio integral del proyecto.
En este rubro,
pueden enfocarse en la alternativa que resulte más rentable, llegando a
sustituir productos de importación con la fabricación propia. Lo más común es
la personalización de productos, no solo un llavero, va mas allá de tener
accesorios, se pueden hacer componentes que se adapten a necesidades casi
imposible de conseguir en el mercado, resolviendo problemas específicos de los
usuarios.
Como
primera recomendación, siempre se debe validar aquello que queramos imprimir
antes de producir en cantidad. Con esto me refiero a que tenemos la oportunidad
de hacer una unidad sola, quizás de la manera mas sencilla y sin el color
deseado, pero lo importante es testear que la versión inicial sea resistente y se
pueda imprimir sin fallas, ahorrándonos tiempo, material y dinero. Esto seria nuestro
PMV (Producto Mínimo Viable), logramos tener un prototipo antes de lanzarlo
como producto final, sin tener una matriz industrial costosa.
La
siguiente recomendación es que se analice la Viabilidad Comercial. Lo
importante acá no es solo analizar a los clientes, sino a todos los
involucrados. Necesitamos saber si los productos tienen una aceptabilidad en el
mercado. En el caso de que sea una pieza técnica, no solo debemos satisfacer al
usuario final, sino también a la persona técnica que debe instalarla y sabe
correctamente cómo debe funcionar. Deberíamos preguntarnos si confían en la
resistencia de una pieza impresa en 3D como repuesto funcional.
En caso de analizar
la demanda, debemos describir quienes son nuestros clientes e identificar
demandas insatisfechas, como por ejemplo la caja para figuritas del mundial. Se
define un público puntual de este producto específico, pudiendo hacer diseños únicos.
La impresión 3D está sujeta a ciclos de vida de productos muy cortos por las
tendencias, si uno logra identificarlas, puede participar si cree que está a
tiempo.
Otro punto
fuerte del proyecto es que se debe plantear bien una estrategia de precios. El
costo no puede cubrir solo el material, debe incluir la amortización de la
impresora, el tiempo, la electricidad, el diseño, la personalización y otros
agregados como la inmediatez. Debemos jugar con esos factores para asegurar la
rentabilidad de la inversión. Si la calidad es el fuerte, se puede posicionar
el producto con un precio premium.
En base a
la viabilidad técnica, la clave está en qué materiales vamos a usar por calidad
y utilidad, no todos son iguales. Se recomienda investigar cuales se adaptan
mejor a cada pieza. También va de la mano la capacidad productiva que uno puede
lograr con la cantidad de impresoras disponibles que tenga. Usualmente se comienza
con una sola máquina y, una vez que los
pedidos superan nuestro límite, se avanza a la siguiente definiendo así el
tamaño óptimo del proyecto. Hay que tener en cuenta las horas productivas, no se
puede prometer 300 llaveros para dentro de 2 días con una sola impresora. Hay
una triple restricción y se debe conseguir el equilibrio entre el alcance de
calidad y resistencia, el tiempo ya que suelen ser lentas, y los costos.
Ignorar esto implica un alto costo de oportunidad, como haber invertido en una
tendencia donde el mercado ya está saturado.
Continuando
con los materiales, debemos tener en cuenta que se utiliza plástico, siempre
hay desperdicios como purgas, soportes y piezas fallidas, por lo que se
recomienda un uso consciente para mitigar el impacto ambiental. Existen
alternativas para la gestión de estos residuos, como fundir el plástico en
moldes para lograr nuevas piezas útiles. De esta manera, transformamos una
externalidad negativa en una positiva, reutilizando el material y reduciendo el
impacto ambiental de los desechos.
Por último,
y no menos importante, el estudio financiero de la inversión. No todas las
impresoras valen lo mismo y debemos con dispositivos aptos para diseñar. Hay
costos operativos como filamentos, electricidad, tiempo, accesorios y post-procesados
que deben sistematizarse en un flujo de caja para determinar si el proyecto es
realmente conveniente.
En conclusión,
el éxito en el rubro depende de la calidad de nuestra planificación y capacidad
de análisis. Un emprendimiento es un sistema donde cada parte debe estar en
equilibrio. Al realizar estos estudios de viabilidad nos permite disminuir la
incertidumbre y transformar una simple idea en una solución inteligente y
sostenible. Al final del día, lo que diferencia a un aficionado de un
emprendedor es la capacidad de usar la información para decidir si un proyecto
es conveniente antes de invertir el recurso mas valioso que tenemos, nuestro
tiempo.
La impresión
3D nos da herramientas, pero la gestión de proyectos es aquella que nos lleva a
ser rentables.
Fuentes:
Lic./Esp. Verónica Diana Pepe. Unidad N°1, Diseño, Gestión y
Evaluación de Proyectos.

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